Hola a todos!
Como ya sabéis es el día de madre, así que este post se lo
quiero dedicar a ella.
Mi madre es una persona que no deja indiferente. Algunos la
adoran, otros la odian, otros la envidian… pero deja huella allá donde va. Su
carisma, sus ojos verdes llenos de vida, su carácter extrovertido y mandón….
Cocina fatal. Lo siento mamá pero es la verdad. Ya sabes que
no eres una ama de casa ejemplar, pero eso te hace diferente. Que sepas que
eres una suertuda por tener una hija a la que le das de comer 5 días seguidos
lentejas y no se queja!!! Porque sí, mi
madre es muy “práctica”. Ella cocina un día como para un ejército y tenemos que
comer eso hasta que se acabe… ;)
Es incansable. Os recomiendo no salir nunca de compras con
ella porque agota a cualquiera. Los años le cargan las pilas.
De pequeñita, hice una redacción sobre ella en la que decía:
“A mi mamá le gusta pasear, dormir, el
arroz y el color azul”… Simple pero cierto.
Ella suele decir que no hay una niña en el mundo más besada
que yo. Y creo que es cierto. En cuanto me despisto mi madre ya me está achuchando.
Es cariñosa y pesada por naturaleza. Pero ahora que no tengo sus besos los echo
de menos.
Siempre he sabido que
los quería, pero nunca había valorado
todo lo que han hecho por mí, Incluso en algunas ocasiones les he exigido más
de lo que podían darme; y aún así me parecía poco.
Conociendo gente de todas las partes del mundo, es cuando te
das cuenta de las cosas. De las diferencias entre la gente, las maneras de
pensar…
Mis padres me han enseñado a ser fuerte, valiente y a creer
en mí, (cosas que no se aprenden en los libros). Si no fuera por ellos yo no
estaría aquí. Haciendo lo que hago, y siendo lo que soy. Probablemente sería otra
persona, con otros valores.
Siempre he tenido claro que mi madre ha sido una persona
(muy) exigente, pero se lo agradezco. Creo que en el fondo siempre ha estado
obsesionada con que no pierda el tiempo. Si me veía en el sofá, me mandaba
limpiar los baños. O hacer algún recado. O estudiar, o lo que sea. En mi casa
no existe el relax. Todos tenemos que ser productivos y estar haciendo algo.
Por eso, cuando mi padre y yo nos quedamos solos se respira una paz “inusual”
Cuando los padres de mis amigas se iban de vacaciones les
dejaban la comida en tapers para cada
uno de los días que iban a estar fuera. Mi madre era más de “vas al banco,
sacas dinero, haces la compra y te apañas como puedas”
Mi madre es bastante cabezona. Cuando me castigaba, no se
bajaba de la burra ni queriendo. Menos mal que mi padre es más bueno y eso
compensaba la balanza.
Mi madre me ha enseñado a perseguir mis sueños, a hacer lo
que quiera en la vida y a que sea feliz como me plazca. Y por eso estoy en
Malasia cumpliendo mi sueño, porque mis padres me han metido en la cabeza que
nada es tan difícil o tan lejos para mí. Que yo puedo con eso y con más.
Recuerdo que cuando
era una enana, mi madre me preguntaba que si me gustaban los niños o las niñas,
y decía que las dos opciones eran válidas y respetadas en mi casa.
Y yo siempre le respondía: Me gusta Luis mamá… y no entendía
por qué mi madre me hacía esas preguntas tan raras; pero ahora me doy cuenta
del problema que es para muchos padres que sus hijos sean homosexuales. Y de la
suerte que yo he tenido.
Otra cosa que recuerdo como algo extraordinario es la
conversación de “de donde vienen los niños”. Sin ni siquiera preguntar, mi
madre ya me estaba contando la VERDADERA historia. Nada de cigüeñas, Mi madre ha querido que yo viva en el mundo
real. Aunque a veces sea crudo.
Cómo anécdota, recuerdo que yo le pregunté: “Pero mama… y lo
de hacer el amor a qué hora del día se hace? Y mi madre me dijo: “a cualquiera.
No hay mejor momento que otro”. (Seguro que ella no se acuerda de esto porque
tiene MUY mala memoria; es otra cosa que le caracteriza)
Mi madre es un ser extraordinario. Es fuerte, no se deja
doblegar por nada ni nadie, no admite las discriminaciones y tiene un corazón
de oro. Ella me ha enseñado lo afortunada que soy por tener una casa, comida,
unos padres… y que es mi obligación ayudar a los demás.
Han sido muchas las ocasiones en las que la he visto en
acción: Un accidente de moto, alguien que se cae y se abre la cabeza, un bebé
que se da un golpe y se muere.
Cuando el resto del mundo se bloquea y no sabe qué hacer, mi
madre actúa. Y le da igual si estamos de vacaciones, o si tenemos cualquier
compromiso. Ella no se va hasta que todo está en orden. Y esas cosas dejan
huella.
Por último decirte, que gracias a que no he sido una hija
ejemplar vas a tener muchas anécdotas para contar a tus nietos. Mi piercing en el ombligo, algunas notas
falsificadas, salidas nocturnas no autorizadas, cuando me corté el pelo yo sola,
todas las veces que me he perdido en el Corte inglés, en la playa, en el parque…
todos los vestidos que he destrozado… En
fin, que te he hecho la vida más amena.
Te quiero.




